VIDA EN BERLIN-blog-

Tomarse el palo 2 años, y volver.

En 2015 entré en una crisis con todo. Todo. La única opción que vi fue irme, abrir, probar otras cosas. Para los gorilas que siempre saltan, no me fui por una situación económica, tampoco por no poder seguir viviendo en un país donde ¨no daba para más¨. No. Había hecho simplemente las cosas mal, o se habían alineado ellas para que yo pudiera tomarme el palo. Separarme, perder trabajos, encontrarme con personas especiales en el extranjero, miedos internos insuperables. Todo. Allí estuvo mi familia siempre para solventar los gastos y apoyar las decisiones de un burgués triste y tímido. Tantas otras personas simplemente no pueden irse cuando se sienten sofocadas, y eso las va matando por dentro. A toda mi familia: gracias. Desembarqué en Berlin el 15 de febrero de 2015, muchas cosas fueron sucediéndose naturalmente en un lugar donde lo natural es un cielo gris y temperaturas que golpean los dedos. La ciudad de Berlin puede ser una de las más maravillosas ciudades para vivir, sobre todo en Verano. Se puede vivir con poco dinero, el supermercado sigue siendo económico, la oferta cultural es grandiosa (incluso en idiomas varios), el nivel de multiculturalidad es realmente imponente, se siente en cada respiro.  El invierno es difícil, una cortina gris como hierro de verdugo se extiende a veces durante semanas y semanas. La noche se cierne pronto sobre el día y hay que acostumbrarse a hacer las cosas en un tono lóbrego. Pero cuando llega la primavera la ciudad se enciende. Aquí sí que saben ocupar los espacios públicos, hacerlos estallar de creatividad. En este espacio me tomaré el atrevimiento de narrar algunas experiencias de la vida fuera de la Argentina. La experiencia de tomar distancia para sacar mejores fotos. Respirar nuevos aires para purgar los pasados contaminados.


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