Zama, el corregidor

Es difícil, sí. Es lento, también. Pero el final, la prosa demoledora y deslumbrante del final, bien vale (valga la redundancia) la espera. Y es que aquí se habla de una espera, de un ir hacia la nada, de un ir inevitable, cruel, silencioso. Zama observa, calla, actúa cobardemente una y otra vez, es miseria, es ser humano. Un libro oscuro y críptico, donde el tiempo parece ser otra cosa, no días seguidos de días. El calor es una dimensión, el tiempo una profecía, las palabras algo prohibido.

Llegó a mis manos para ser leído antes de que LUCRECIA MARTEL estrene su versión fílmica, su ya varios años demorada, ZAMA. Y así como por sorpresa llegó por sorpresa abrió las puertas a la narrativa de este Antonio Di Bendetto, alma entre Kafka y Borges, entre Camus y Beckett. 

Un escritor distinto. Una prosa única.

Pequeña Odisea húngara

En la corriente de libros sobre viajeros iniciada por Homero miles de años atrás, EL VIAJERO BAJO EL RESPLANDOR DE LA LUNA es un oasis en movimiento. Dueño de una sensibilidad única, el libro narra la historia de un húngaro que se pierde en tierras latinas, una Italia llena de sentimientos y pasiones. Un hombre que se pierde para encontrarse, aunque ese encontrarse último no sea más que seguir en la neblina, volver a perderse, naufragar en la búsqueda de un sentido último. Escrito por Antal Szerb, quien también sufrió un viaje inesperado antes de tiempo, un viaje final a los campos de concentración de la Alemania nazi, donde tantas almas perdieron su vida, pero no su palabra. Aquí sigue intacta. Un libro que llegó a mis manos de la única forma que hubiera sido posible: viajando. 


Siempre Pina

Pina Bausch fue, y quizás lo sea por mucho tiempo más, una de las figuras más influyentes en el teatro mundial. Y digo teatro (o debería decir mejor arte escénico) porque sus imágenes trascienden ya la danza, son un conjunto de significaciones que tienen un lenguaje tan particular e innovador, pero sobre todas las cosas: humano. El libro de Walter Wogel la retrata como pocas veces se la vio. Alejada de esa imagen taciturna y siempre melancólica, pensativa y lejana. En cambio está plagado de imagenes de una frescura joven y atrevida que poco se le podría atribuir a Pina. Las formas de trabajo y los procesos empleados en el Wuppertal son un capítulo aparte que no debe ser obviadoo por  ningún creador, ningún buscador de nuevas formas, ningún curioso. Pina la rockeaba. 

Nils Frahm, hipnosis

Entrar en el mundo de Nils Frahm es volver a la Rusia de la hipnosis. Nacido en Hamburgo pero haciendo base en Berlin, este muchacho combina mejor que nadie los elementos electrónicos con los pasados clásicos a los que le hace honor. Enmarcado en la corriente del minimalismo pero también del Krautrock, sus melodías hipnóticas pueden hacerte pasear como un perro por la noche de una plaza eterna. El nivel de intimidad que es capaz de generar su música es evocable al de su amigo Oláfur Arnalds (con quien comparte sello en ERASED TAPES) y el nivel de intensidad que sus conciertos pueden despegar lo hacen uno de los artistas instrumentales inevitables en el comienzo del siglo XXI.

Éramos tan chicos

El libro que narra la amistad y primer amor entre Patti Smith y Robert Mapplethorpe comienza muy suavemente y va, también suavemente, desplegando su imaginario tierno y alocado. A la vez que nos da un fresco inconfundible de una Nueva York donde aún se creían en las utopías. El estilo sincero y humilde de Patti Smith hace de este libro algo conmovedor y sumamente disfrutable, fácil de leer, fácil de entrar y salir, ideal para viajes o esperas. Aún no conociendo mucho el corpus de ambos artístas (es mi caso) el libro logra su objetivo: recordar la amistad y el arte de ámbos, y conocerlos como a dos integrantes más de nuestra familia.