Amado Amante del Teatro:


Bienvenido a mi sitio. Aquí encontrarás crónicas y misceláneas de mis pasadas y más recientes aventuras teatrales, musicales y audiovisuales. También podrás toparte con recomendaciones varias, reflexiones sobre el quehacer teatral y artístico en general, y pensamientos en voz alta y desordenados; todo eso en mi blog. En la sección talleres podes hurgar en busca de algo que sea de tu interés, y hacérmelo saber. Por favor, no dudes en escribirme.. Y manos a la obra, que el mundo se acaba.


::REFLEXIONES AMBULANTES::

''EN TEATRO EL NOMBRE DEL DIRECTOR ES IMPORTANTE. PERO NUNCA HASTA TAL PUNTO DE BORRAR EL NOMBRE DEL AUTOR''


Microteatro: 1+1=

Durante todo Agosto, de Jueves a Domingos, en Serrano 1139 (El nuevo espacio Microteatro Buenos Aires) Laila Duschatzky y Adrián Garavano se sacan chispas como ex pareja. Obra escrita por Carles Harillo Magnet en versión y dirección de Nacho ciatti. Adquirí tu entrada aquí 


::FIESTAS::

FIESTA GAL. VOL. 2

El 11 de Agosto vuelven las Fiestas GAL. Intervenciones, Dj Set, Shiatsu, Barra amiga y más!


::REFLEXIONES AMBULANTES::

HACER.

LA ÚNICA FORMA DE DEFENDERNOS ANTE EL MUNDO QUE SE VIENE.



::MÚSICA::

Los invito a escuchar esta breve improvisación para piano. Una pieza para la amistad interoceánica. Se recomienda utilizar auriculares.  


::teatro::

Vuelve Cactus !

CactusOrquídea, la tercera creación del Ensamble Orgánico, vuelve a la cartelera porteña. A partir del 18 de marzo, todos los sábados a las 21hs en el Teatro Anfitrión. Reservá tu entrada haciendo click acá



Vida en Berlin - blog-

El recorrido

Sucedió lo siguiente: Cinco horas intentando escribir, dando vueltas en el cuarto/escritorio que oficia de oficina. Salidas a la cocina. Salidas al living-comedor. Cafés. Snacks. Nada. La pantalla (en blanco, con lo que debía continuar) allí permanecía. Decidí salir. Entré, en un domingo plano, en una de esas panaderías confiterías que nadie visita. Amplia, pero lo más interesante: barra que daba a la calle. Allí podía ver el día gris, plano, y la poca gente que decidía pasar (a buscar algo olvidado, a comprar, a subirse al auto). En esa hora y media todo bajó, hasta mí, y escribí ese final intenso (dictado por otros, pero mío e intenso) donde las piezas que antes no avanzaban ahora se amontonaban de a varias con vuelo y coherencia. 

 

Todo ese recorrido previo de lince desesperado es necesario. Todo ese tiempo es como el arco cuando se tensa. A veces no hay relación entre esos tiempos. Uno tensa durante horas para liberar en un segundo, a veces es al revés. Pero ambos tiempos son necesarios, y me animo a arrojar: igual de valiosos. Lo que varía es su atractivo. Uno nos seduce, el otro nos repele. 

 

Odiamos que nada salga. Odiamos sentarnos y estar bloqueados. Odiamos sentirnos inútiles, poco creativos, estancados. Pero la pregunta es: ¿Es así? ¿Estamos estancados o es solo una cara de la misma moneda?

 

El tiempo en el que se espera, y el tiempo en el que se encuentra.

 

Ahora: siempre llevar la lanza en la mano.

VIDA EN BERLIN -blog-

El ritmo constante del silencio.

Últimamente viene rondando algo por mi cabeza. Cada día se hace más evidente. Crucial. Los procesos artísticos, como el amor, no pueden apurarse. No deberían apurarse, en el mejor de los casos. El proceso orgánico, como el de un ser vivo (y la obra no es otra cosa que un ser vivo) es hoy más que nunca para el hecho artístico algo crucial. Un acto subversivo. Un acto de resistencia. RILKE, el maravilloso poeta y pensador, dice ¨No busques ahora las respuestas que no se te pueden dar porque no podrías vivirlas¨.En un acto similar, el hecho artístico que se presiona encontrará su forma, pero no será su forma. Será la forma de otro hecho artístico. Una forma prestada, una forma artificial. Y es a esto a lo que debemos huir en un mundo de formas prestadas. De palabras digeridas. De experiencias robadas. En una obra apresurada muchos de los componentes estarán incómodos, amontonados todos en un mismo rincón, en vez de encontrar su cause lentamente, pausadamente, a ritmo claro pero sereno. Sin correspondencia, sin coherencia (de la buena, de la necesaria, de la que aglutina como el huevo o el engrudo) el contenido y la forma no serán pareja para baile sino espectador viendo bailar. No se trata de ser vago, no. Se trata de ser constante pero no apurarse. Si regamos mucho ahogamos, si no regamos matamos. La clave está en estar. En permanecer en silencio junto a las obras, como el que espera en silencio a que el convaleciente en el hospital despierte. Y va al baño sin hacer ruido. Y observa esperanzado junto a la luz tenue de un velador. Si la obra quiere nacer lo hará, más tarde que temprano. Orgánicamente crecerá. En nosotros. En el aire. En el papel. Sobre el escenario. Si le echamos mucho de entrada (mucho de nosotros, mucho de nuestras exigencias, mucho de nuestro fuego) lo arrebataremos como a un asado. Esperar, al ritmo constante del silencio, es el camino subversivo del artista.   


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VIDA EN BERLIN - Blog-

Berlín fue un café.

         No hablo de esos cafés en donde la gente se sienta. Hablo de esos cafés que se toman, negros como el alma en sus pozos. 

No de los cafés esos que hacen de Buenos Aires tan Buenos Aires (aunque de a poquito vayan desapareciendo). No. Un café. Real. La taza que lo alberga y el negro que lo delata. ¨Schwarz wie meine Seele.¨ Negro como mi alma. Así se pide el café en Berlin. Porque el alma muchas veces aquí es negra, oscura, profunda como el océano mismo.

      Desde esa oscuridad muchas veces me pregunto: ¿para qué hacemos arte?  Sin la pelotudez del ¨para cambiar el mundo¨, algunas de las respuestas (que en las noches de insomnio junto a un café negro como mi alma vagabundean) son las siguientes: Hacemos arte para revelarnos a nosotros mismos. Hacemos arte para acompañar a aquél que sufre, tender la mano. Hacemos arte para poder sobrellevar nuestros propios traumas y temores. Hacemos arte para que nuestra sensibilidad no nos devore por dentro.

        Bien. Todo esto está bien. Pero ¿podemos utilizar acaso el arte como un presagio? ¿Es nuestro arte una forma de decir cuidado, o de vivir el futuro antes de que él mismo nos toque la puerta pegándonos un mazazo en la cabeza? 

         Escribí una obra que se llamaba ALEMANIA,  conocí al finalizarla a una chica alemana, cuatro años después terminé mudándome sin pensarlo a Berlin. Escribí una obra a mis 19 que hablaba de un Señor M. empresario que dominaba todo el territorio de la antigua Buenos Aires. Un mundo donde la política ya no existía sino que todo era regido bajo los valores de la libre empresa. Cuando escribía un unipersonal (que alguna bendita vez haré o será la postergación eterna) imaginaba que el padre del protagonista (un bruto alter-ego de mí mismo) moría de cáncer. Meses después a mi padre le diagnosticaron un cáncer, del cual por suerte se salvó. Todavía recuerdo cómo me asusté pensando que las palabras que había escrito habían enfermado a mi padre. El sello de Hipnosis, Enredaderas, Desastres era el café que llevaban en la mano varios de sus protagonistas. Durante estos dos años en Berlin esa fue la foto más repetida, la gente en las calles llevando tazas de café en la mano. 

          Solo digo todo esto porque quizás el arte abra un canal más poderoso aún de lo que pensamos, un ejército de vibración que aún no sabemos codificar, que aún no sabemos cómo emplear. Pero también porque tengo miedo de escribir, tengo miedo de que esa capacidad del arte sea real. 

         ¿Será el arte simplemente una forma de adelantarnos a la realidad? ¿Será el arte un momento antes de la realidad? ¿Alguien tiene alguna idea que pueda ofrecer?

         Berlin fue un café. Todo lo que sucedió aquí en estos dos años cabe en un café. Como la magdalena de Proust encierra todo el pasado atesorado. Como el arte puede encerrar todo el futuro por venir. 

             En esos cinco minutos que tarda tomar un café pueden vivir años. Hay que confiar más en los cafés pues. Y pedirlos negros.

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Tomarse el palo 2 años, y volver.

En 2015 entré en una crisis con todo. Todo. La única opción que vi fue irme, abrir, probar otras cosas. Para los gorilas que siempre saltan, no me fui por una situación económica, tampoco por no poder seguir viviendo en un país donde ¨no daba para más¨. No. Había hecho simplemente las cosas mal, o se habían alineado ellas para que yo pudiera tomarme el palo. Separarme, perder trabajos, encontrarme con personas especiales en el extranjero, miedos internos insuperables. Todo. Allí estuvo mi familia siempre para solventar los gastos y apoyar las decisiones de un burgués triste y tímido. Tantas otras personas simplemente no pueden irse cuando se sienten sofocadas, y eso las va matando por dentro. A toda mi familia: gracias. Desembarqué en Berlin el 15 de febrero de 2015, muchas cosas fueron sucediéndose naturalmente en un lugar donde lo natural es un cielo gris y temperaturas que golpean los dedos. La ciudad de Berlin puede ser una de las más maravillosas ciudades para vivir, sobre todo en Verano. Se puede vivir con poco dinero, el supermercado sigue siendo económico, la oferta cultural es grandiosa (incluso en idiomas varios), el nivel de multiculturalidad es realmente imponente, se siente en cada respiro.  El invierno es difícil, una cortina gris como hierro de verdugo se extiende a veces durante semanas y semanas. La noche se cierne pronto sobre el día y hay que acostumbrarse a hacer las cosas en un tono lóbrego. Pero cuando llega la primavera la ciudad se enciende. Aquí sí que saben ocupar los espacios públicos, hacerlos estallar de creatividad. En este espacio me tomaré el atrevimiento de narrar algunas experiencias de la vida fuera de la Argentina. La experiencia de tomar distancia para sacar mejores fotos. Respirar nuevos aires para purgar los pasados contaminados.


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